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domingo, 19 de septiembre de 2010

Relaciones de conveniencia

"Cuando Julien Alvard vino a ver mi obra, le entusiasmó tanto que empezó a hablar de ella y mucha gente vino a verme. Pintores amigos suyos quisieron conocer lo que estaba haciendo y se influenciaron mucho de mi obra. ¡En mi vida he visto tantos Duques! Cuando digo Duques, digo de problema. Y no era casualidad que pintaran eso, porque yo sé muy bien qué hacía esta gente antes de venir a verme, y qué después. El único medio de no dejar escapar este arranque inesperado era juntarme con ellos. Le propuse a Alvard hacer un movimiento y él estuvo de acuerdo. Pero en realidad sólo fuimos un grupo porque descaradamente me copiaron y nunca fueron capaces de aportar nada más. Fui yo quien se fue a hablar con  Mme Breteau y le propuse hacer una manifestación pictórica con esa gente. Sabiendo lo metidos que estaban en la sociedad francesa, especialmente Alvard, estaba seguro de que vendría mucha gente a la galería.

Aparentemente el clarooscuro tenía referencias a la naturaleza. la gente pensaba que podía verse un poco de luz, un poco de nubes... pero vaya, en todo caso para mí sólo se trataba de una atmósfera. Siempre se ha hablado de nubes, “nuagisme”, pero yo no he hecho nunca nubes. Si lo que yo llamo clarooscuro daba esa apariencia, era a pesar mío. Esta creencia se reforzó debido a mi ambigüedad, ya que yo había empleado las “nubes” también en otro sentido: “Qu'est-ce que vous faites?” “Je suis dans les nuages”. Me encantaba esa expresión, “estar en las nubes”. Así, de “nuages” surgió el “nuagisme”. No sé quien lo utilizó para las exposiciones. Creo que fue Alvard en la presentación.

Tuve que ponerme a la altura en cuestión de obra, porque si yo había trabajado muchísimo sobre papel, en cambio no tenía nada sobre tela. Vivía en una “Chambre de Boite” tan pequeña que sólo tenía sítio para hacer cosas con papel, donde lo más grande era pequeño, y yo aspiraba a hacer cosas de mayor tamaño. Necesitaba que fueran más presentables, ya que la mayoría de los papeles que compraba eran unos que servían a los pasteleros para chupar el aceite, muy, muy baratos, y que como a mí lo que me había interesado hasta entonces era el trabajo experimental, cuando más mejor, me iban perfectos. Nunca me plantee que con el paso de los años se iban a ir estropeando tanto. Así, de cara a la exposición tuve que hacerme con unas telas y pintarlas en unas condiciones muy desagradables, por que no me gustaba trabajar en compañía de alguien y no tuve más remedio que hacerlo en el estudio de otros pintores y en sólo dos días.

Además es que el 59 yo ya había superado esta fase del claroscuro. Pero al mismo tiempo era la gran oportunidad que había esperado para enseñar mi obra. Cómo a Alvard sólo le interesaba esta etapa mía y yo tenía que adaptarme a la exposición, volvía a viejos problemas. Por eso hice unos clarooscuros muy evolucionados, muy bonitos, muy bien concebidos, cosa que nunca me permito por que siempre estoy evolucionando y no vuelvo sobre un asunto que considero superado.

Todas las exposiciones de estos años son debidas a Julien Alvard, ya que él se rodeaba de mucha gente influyente. Julien era un gran personaje, de los mejores que había. Todos lo críticos querían ser amigos suyos.

Pero finalmente los acabé dejando. No conseguía ponerme de acuerdo con ellos. Benrat, Duvillier, Lerin... eran unos tipos odiosos. Me di cuenta de esto cuando hicimos esta exposición los cuatro, bajo el nombre de YANN. Solamente se hablaba de Benrat, y esto hizo que me sintiera tan, tan al margen de todo que me rebelé. Seguramente hice muy mal por que sabía que iba a perder esta oportunidad, pero mi orgullo no me permitió continuar. Propuse que cada uno de nosotros hiciera una exposición particular, pero Alvard lo interpretó muy mal. A mí tanto me daban todos los cuentos de Alvard y además veía que la gente, en realidad, únicamente trataba de aprovechar esta ocasión para trepar.

Una de las razones por las que yo discutí con Alvard es por que él siempre veía la parte poética de mi obra, no la parte constructiva. Por más que yo trataba de explicarle que lo que pretendía era rehabilitar la pintura, él no entendía ni papa. Realmente, si tienes un crítico, o cuando menos un marchante, la cosa puede funcionar. Pero si no, tú sólo es muy difícil, por no decir imposible. Pero es igualmente difícil que alguien se comprometa con tu obra mas allá de sus propios intereses inmediatos."

 Manuel Duque
(extracto de Entrevista con Maite Barrio)

En la imagen, Manuel Duque con Julien Alvard al fondo.
 

sábado, 18 de septiembre de 2010

Un paseo por las nubes

Duque nunca estuvo a gusto entre los “nuagistes”. En primer lugar, la orientación ideológica que Julien Alvard le imprimió al grupo bebía de las tendencias modernistas precedentes, aunándolas en un acercamiento estético a la filosofía Zen. Era exactamente lo que Manuel siempre denominó un “academicismo”. Y él, precisamente, estaba tratando de salir de ahí, buscaba desalinearse de lo que él entendía que había sido el proceso de desarrollo de la modernidad. En cambio Alvard quería ser moderno. La realidad es que no quisieron escucharse y los dos se crearon falsas esperanzas del otro. Pero eso no podía durar mucho tiempo, y de hecho no duró.

En segundo lugar, Manuel nunca tuvo ninguna afinidad con los otros pintores del grupo.  Únicamente se creo una relación de conveniencia.  Cuando Alvard descubrió la pintura de Duque, ésta le impresionó vivamente. Tras esa visita, que tuvo lugar en 1958, le presentó a estos pintores. 

Vital para la formación del Nuagisme fue la exposición "YANN", celebrada en la Galerie Breteau, del 29 de mayo al 10 de junio de 1959, y en la que participaron  junto a él, Frédéric Benrath, René Duvillier y Fernando Lerin . Duque fue su principal impulsor. Él le convenció a la galerista, Denise Breteau (Manuel acababa de realizar su exposición en solitario en esa sala) para llevarla a cabo.  La había conocido un año antes y se formó entre ellos una fuerte amistad. Fue él quien le presentó a Julien Alvard y a los demás pintores. Pero esa misma exposición le abrió los ojos sobre sus nuevos compañeros. Un año después se separó del grupo.

Después, el Nuagisme no tuvo demasiado recorrido. En 1964 se celebró la exposición "Le nuage crève", organizada por Julien Alvard, que reunió a Nassar Assar, Baufort Delanay, Benrath, Compard, Duvillier, Graziani, Laubiès y Lerin, al parecer ya muy distantes pictóricamente los unos de los otros.
Julien Alvard murió en 1972. Al año siguiente Benrath, quien estaba muy unido a Alvard, organizó en el Musée des Beaux-Arts de Lyon la muestra retrospectiva "Le nuagisme même", donde reunió obra del mismo Benrath, de Duvillier, Graziani, Laubiès y de Loubchansky. Fue un intento de conseguir el reconocimiento de aquel movimiento. 

Me ha parecido interesante, en la medida en que Internet lo permite, recoger alguna obra de lo que aquellos fugaces compañeros de viaje hacían antes de conocer a Duque, en el tiempo en que se trataron y años después, al final de sus carreras.

Frédéric Benrath
Chatou 1930-2007. Estudió Bellas Artes en Toulon y París. Conoció a Alvar en 1953 y tuvo una estrecha relación con él toda su vida. Su punto de partida pictórico fue un acercamiento a Monet de gestualidad expresionista. En 1954 conoció a  Henri Michaux. En 1965 se aproximó al movimiento "cénesthésie".
Le lieu magique, 1956
La grande nostalgie du chant sépulcral, 1959
Vent et poussière, 1963
Ainsi la nuit, 2004

René Duvillier
Oyonnax (Ain)1919- París 2002. Estudió Bellas Artes en París. En 1952 conoce a Charles Estienne, un crítico que trataba de reconciliar la abstracción gestual con el automatismo surrealista y que le integró en el grupo de la "nueva escuela de París", donde conoció a Degottex, Hartung, Lapicque, Poliakoff.
La mer, 1955
Noir nº4, 1957
Violet nº14,1959
Le regard en fusion, 1967

Fernando Lerín
Barcelona 1929. En 1956 recibe una beca del Instituto Francés de Barcelona y se va a vivir a París hasta 1970. 
Monde en gestation, 1964
Sin título ¿?
Sin título 1983
Sin título 1999



javier segurado
 
 

sábado, 11 de septiembre de 2010

Duende

Manuel Duque” fue el título de la primera exposición que Manuel hizo en solitario en París. Se celebró en la Galerie Breteau del 24 de marzo al 20 de abril de 1959. El guitarrista Pedro Soler se encargó de ofrecer un recital en  la muestra. Publico aquí este enlace que ofrece una bonita entrevista de Pedro Soler donde reflexiona acerca del fenómeno del "duende" en la música y en el arte en general, tan apropiado para este blog.
 


Le Duende par Pedro Soler
Cargado por marielineburg. - Videos de música, entrevistas a los artistas, conciertos y más.

publicado en http://www.dailymotion.com/video/xf5cf6_le-duende-par-pedro-soler_music

Julien Alvard y el vacío

Desde el punto de vista de la actividad artística, la estancia de Manuel en París está muy ligada a su relación con dos personas. Una es el crítico de arte Julien Alvard. La otra es la galerista Denise Breteau.

Directamente de la mano de Julien Alvard participó en varias exposiciones. Al menos, que yo tenga noticia:
Le vide et l’obscurité”, en la Galerie Kléber, París, (13 de mayo-2 de junio 1958), junto a Benrath, Degottex, Duvillier, Fautrier, Mathieu, Michaux, Tobey y otros.
Manuel Duque”, por primera vez en solitario, en la Galerie Breteau, París, (24 de marzo-20 de abril 1959), y con gran éxito de público. El guitarrista Pedro Soler ofreció un recital en la galería. En realidad, aquí Alvard sólo escribió el texto del folleto a petición de Manuel.
Yann”, Galerie Breteau, París, (29 de mayo-10 de junio. 1959), junto a Benrath, Duvillier y Lerin,con cuatro obras cada uno. Yvonne Hagen y John Ahsbery reconocen su obra, y Georges Salles, director de los Museos de Francia, y James Sweeney, director del Guggenheim, le felicitan.  En casa de Georges Salles fue donde conoció a Giacometti.
Peintures françaises contemporaines”, Association Française d’Action Artistique, Gobierno Francés, (octubre- marzo de 1960) Invitado por el Gobierno Francés a través de la Association Française d’Action Artistique para participar en esta muestra comisariada por François Mathey, que se expuso en Alemania y Austria.
Antagonismes”, Musée des Arts Décoratifs, Palais du Louvre-Pavillon de Marsan, París,  (febrero de 1960), organizada por François Mathey y Alvard. Los cuadros de Duque Vuelo de gritos verdes y En la sombra está quejándose el misterio son expuestos al lado de los de Sam Francis, Rothko, Messagier y otros reconocidos artistas. 


Julien Alvard, cuyo verdadero nombre fue Emmanuel de Chapelain  (1916-1974), había elaborado un discurso poético de corte oriental, marcadamente panteísta, influido por la filosofía Zen, tan en boga en esos años en los círculos artísticos. Es en ese sentido que se interesó tanto por el clarooscuro de Duque. 

Bajo su impulso se formó el movimiento del "Nuagisme", integrado por los pintores Frédéric Benrath, René Duvillier, Fernando Lerin y el propio Duque. Después aparecieron otros, como Nasser Assar o René Laubies, pero para entonces Duque ya se había distanciado de ellos. Manuel, en realidad, no tenía un verdadero interés en la pseudofilosofía de Alvard, pero vio en este movimiento una oportunidad para dar a conocer su pintura. Había una cercanía, absolutamente superficial, en la línea plástica del grupo y Duque pensó que podría hacer algo entre ellos.  Pero el impulso protagonista que él quiso tener se vió a menudo truncado por los demás. Finalmente dejó de tener sentido seguir con ellos.


Manuel elaboró un juego de palabras para hablar de este periodo. Cuando alguien le preguntaba qué estaba haciendo, él solía responder "Je suis dans les nuages", estoy en las nubes.
Sin embargo, poco le duraron estas nubes, porque Manuel ya había comenzado a dar un paso decisivo en su trayectoria, había abierto la puerta a la inclusión de elementos que, precisamente, lo que hacían era llenar ese vacío que Alvard alabó. Pero esas obras, lógicamente, a Julien Alvard no le interesaron en absoluto.

*Las pinturas sólo pretenden ilustrar el concepto de vacío que le pudo interesar a Alvard. Casi con toda seguridad no fueron niguna de las utilizadas en las muestras.

javier segurado

viernes, 10 de septiembre de 2010

El paso a la vida pública

En 1958 el crítico de arte Julien Alvard visitó por primera vez el estudio de Manuel. Al parecer su obra le gustó mucho, hasta el punto de que fue invitado a participar unos meses después en una exposición colectiva que se celebró de la Galería Kléber, de París. La muestra se tituló "Le vide et l´obscurité" y en ella se dieron cita artistas como Jean Fautrier, Henri Michaux o Mark Tobey.


Body and soul, 1957 y I´m falling in love, 1957, de Jean Fautrier

La inauguración fue el 13 de mayo y duró hasta el 2 de junio. El texto del folleto lo escribió Julien Alvard.
Pienso en como a Manuel, de cara a su proyección pública, nunca le acompañó la suerte. El mismo día en que se inauguró su primera exposición en París, se produjo el golpe militar en Argelia y se declaró en Francia el estado de emergencia nacional, que concluiría en el final de la Cuarta República Francesa, constituyéndose la Quinta República el 5 de octubre de 1958 tras el referendum del 28 de septiembre. En medio de este estado de turbulencia la exposición pasó desapercibida.


Fire Dancers, 1957 y Chinese grocery, 1957, de Mark Tobey

En Internet sólo he encontrado una reseña que habla de esta exposición (sin nombrarla), de Alvard y de Duque. Se trata del catálogo editado por el Círculo de Bellas Artes "Henri Michaux: Icebergs" para la exposición comisariada por Juan Manuel Bonet, de 2006. En él, en un texto escrito por el própio Bonet, "Mapa del país de Henri Michaux", dice: "ALVARD, JULIEN Escritor y crítico de arte. En el París informalista, promovió, a base, entre otras cosas, de citas de Pierre Loti, el nuagisme, en el que participaron los españoles Manuel Duque –al que en 1958 encontramos junto a Michaux en una colectiva en la Galerie Kléber– y Fernando Lerín. Alvard, que en 1957 había reseñado L’infini turbulent en la revista de arte Cimaise, fue uno de los que en el monográfico de Les Cahiers de l’Herne escribió, pertinentemente, sobre el Michaux pintor."


Sin título, 1958 y sin título, 1960, de Henri Michaux

No he encontrado ninguna más donde el nombre de Manuel se asocie al de Alvard, fuera de las entradas en las que se habla de Duque directamente. En las reseñas francesas simplemente no existe. En otros idiomas, practicamente no existe ni él, ni Alvard ni el Nuagisme.
La Wikipedia, en la entrada Julien Alvard sólo dice:"Julien Alvard (1916-1974) was a French art critic. He is especially known for having launched a modern art movement that he baptized "Nuagisme" as based on the paintings of René Laubies, Frédéric Benrath, René Duvillier, Fernando Lerin and Nasser Assar." Y en la entrada Nuagisme: "Nuagisme (literally "cloudism") is a French art-critical term that was advanced in the 1950s by art critic Julien Alvard (1916-1974)." Nada más.

Así sucedió con Manuel. Estuvo en todas partes y conoció a todo el mundo. Y todos le conocieron a él. No se detuvo nunca y nunca dejó de pintar, siempre abriendo su própio camino. Y sin embargo, si uno lo busca, no lo puede encontrar. En la memoria del tiempo público, sencillamente nunca pasó por allí.

*Desconozco si las obras que ilustran el texto estuvieron en la exposición. Únicamente pretenden ilustrar el trabajo de estos artistas en esos años.


javier segurado

lunes, 16 de agosto de 2010

Clarooscuro, obras

He publicado, dentro del apartado CATÁLOGO DE OBRAS de este mismo blog, toda la obra correspondiente al periodo del Claooscuro de la que dispongo, bajo el título CLAOOSCURO, obras. El enlace lo teneis a la derecha, pero también lo escribo a continuación: es http://manoloduque.blogspot.com/p/clarooscuro-obra-sobre-papel.html 

Está ordenado por orden de fechas, y aunque alguna que otra pieza no acaba de encajar entre las de su año, en conjunto nos proporcionan un buen retrato de la evolución. Como siempre, unas dan paso a nuevas perspectivas que conducen de manera lógica hacia las otras. No hay brusquedad en los cambios de la pintura de Manuel, solo constancia y suavidad.

En 1954 encontramos pinturas muy diferentes a lo que vendrá después, a pesar de que ya está presente su trazo y el comienzo desde el papel blanco con el negro y el gris.


En 1955 ya ha aparecido el Clarooscuro con todas sus características y se desarrollará durante 1956.


En 1957 introduce el color, muy austero, muy lejos de lo que será la explosión colorista que le proporcionarán las anilinas el siguiente año. Tan solo se permite el rojo, el azul, el amarillo.


Hay algo de obra fechada en 1958, pero son demasiados pocos cuadros y demasiado diferentes de lo que hizo ese año como para aceptar esas fechas. Yo pienso que deben ser del 57, a juzgar su similitud con otros cuadros de ese año. 

Por otro lado también encontramos tintas y anilinas en los años 54, 55 y 56. Y gouaches en las que además de las pinceladas rasgadas y circulares aparecen rayaduras con el mango del pincel, y no solo en una pieza, sino en bastantes cuadros.


En fin, ahí dejo todos los cuadros para que podais conocerlos http://manoloduque.blogspot.com/p/clarooscuro-obra-sobre-papel.html

javier segurado

miércoles, 4 de agosto de 2010

Atmósferas diluidas

Entre las series de clarooscuro de los años 55-57 hay algunas realizadas con técnicas trasparentes (tintas, anilinas...) en las que irrumpe el color, muy sutil unas veces, más contundente otras. Sin embargo se trata de una utilización dentro del juego de luminosidad que está recreando, utilizando únicamente uno o dos colores diferentes junto con el negro y el agua. Estas pinturas son muy distintas del clarooscuro realizado con gouache, y hay elementos del trazo que lo sitúan en la antesala de su siguiente periodo, el grafismo. Pero acaso esto es anticiparse demasiado. Estas obras son fruto de las inquietudes de este momento, y resultado de las posibilidades técnicas de las tintas diluidas.



javier segurado
 

jueves, 29 de julio de 2010

J M William Turner

JMW Turner, "Snow storm" 1842
"Cuando se ha hablado de Monet y de Turner como antecesores de mi primera pintura pienso que es un juicio demasiado inmediato y superficial. Un día, estando yo totalmente entregado al clarooscuro, alguien me habló de Turner. Yo me quedé muy sorprendido por que yo no sabía quien era. En París nunca había oído hablar de Turner. Me decían que copiaba a un señor que no conocía. Finalmente llegó a mis manos una reproducción de Turner. Parecía mentira, este señor era... entonces me informé y entré realmente en su obra. Tuve que meditar mucho sobre su significado por que yo soy muy orgulloso y esta situación me había desconcertado totalmente. Estuve mucho tiempo analizándolo y, a pesar de que estábamos muy cerca el uno del otro encontré que una cosa fundamental nos separaba: que él acababa donde yo empezaba. El había tomado como pretexto la atmósfera y había ido eliminando casi todo para quedarse prácticamente con la luz, mientras que yo había comenzado mi pintura desde la luz para añadir algo más. Si él hubiera podido continuar con su pintura, habría acabado con la tela blanca, cosa que han llegado a hacer Malevitch y otros después, ya que Malevitch era un “contestateur” de la misma manera que Turner era un “contestateur”".

 Manuel Duque
(extracto de Entrevista con Maite Barrio)

Tempestad

De haber un clarooscuro canónico este emergió con absoluta nitidez en 1956 y se prolongó durante el año siguiente. Fueron años de trabajo en la sombra, de experimentación libre y sin una perspectiva de exponer públicamente. Hasta 1958 no haría su primera exposición en París, y para entonces ya estaba saliendo del clarooscuro.


Muchos de los papeles pintados durante estos años primeros ya muestran el trazo de Manuel, una pincelada rasgada, enérgica y llena de vitalidad, principalmente diagonal y que se presenta en haces, moldeando una corporeidad que emerge afirmándose desde un magma informe. Con ella el "estilo" ya no será más un problema y siempre avanzará con seguridad, preocupándose únicamente de otros problemas estructurales, más "objetivos" para sus propósitos. La afirmación de la personalidad del artista pasa a un segundo plano y lo que  buscará serán "mecanismos pictóricos emocionantes".

Sus cuadros constituyen, en estricto sentido visual, un comienzo, un origen, digno de cualquier génesis mítico. A diferencia del espacio clásico moderno, desde Giotto hasta Malevich, el papel no constituye un vacio. No se trata de un espacio neutro en el que situar unos objetos, sino que es un espacio generado conjuntamente al proceso de formación de la masa corporea. Dos imágenes se complementan para explicar el cuadro: la de "amasado" con el pincel y la de "turbulencia" que arrastra la materia dándole forma.  La mano y el alma del artista. Cuando Manuel hablaba de "nuages" (nubes) no podía ser más gráfico, no tanto porque quisiera representar realmente nubes, sino porque la idea de espacio que estaba construyendo no tenía nada de mediterráneo. Era un espacio saturado de materia y agitado por fuerzas. Como atravesar una tempestad.


javier segurado
 

martes, 27 de julio de 2010

1954, año cero

En el año 1954 Manuel se traslada a París. Comienza entonces una incansable búsqueda, al mismo tiempo que se dedica a visitar los museos y galerías de arte de la ciudad y a frecuentar los círculos artísticos, entonces en plena efervescencia. Este primer año es clave porque, rápidamente, se hace una composición de lugar que le permite situarse en una sólida base, el papel vacío, y desde ahí comenzar el resto de su vida. En este primer año hay dudas, incertidumbres, pruebas que no cuajaron (probó de todo), pero sobre todo puede verse el empeño de encontrar un comienzo, una manera de construir en ese vacío. Él mismo lo explica: 

 

 "Para poder empezar desde cero pasé mucho tiempo reflexionando sobre cual era el principio de lo visual, desde que valores tenía que comenzar a trabajar. Traté de tomar la pintura por su base, por donde su visualidad empieza, llegando a la conclusión de que la visión se inicia en un juego de luz. Si había llegado a proponer una ecuación- luz, volumen, espacio y tiempo- tenía que llegar a transformarla comenzando de cero, es decir, por el claro y oscuro, que es el primer valor. Así comencé con una pintura blanca. Pero necesitaba añadirle algo más, necesitaba que algo surgiera en visualidad de esa nada. Entonces, a veces  con el mango del pincel rallaba la pintura, para que aparecieran unas transparencias. Probé a introducir el negro mezclándolo con el blanco, estructurando formas gestuales, siempre desde la ecuación, mirando de trasformarla. 
En ningún momento quise expresar el vacío. La única cosa que buscaba era encontrar nuevos valores pictóricos en lo que yo llamaba un problema de luz. Klein ya era el vació, el monocromo. Yo lo consideraba muy válido para nuestra sociedad, siempre dentro de lo que yo he definido como un academicismo. Klein era un academicista que construía sus teorías dadaístas. Pero yo no era monocromo. Yo tenía dos colores, el blanco y el negro, que ya era, no algo, sino mucho más.



También decidí que tenía que evitar toda materia en mi pintura. cuando yo llegué a París, el gran valor que había era la materia, la búsqueda de ésta y de lo informal. Cualquier cosa valía para hacer arte, y esto, siempre atribuido a dada. Y además casi siempre desde el collage que, desde Braque y todos estos continúa incluso hasta hoy día. 
Así, no es que en esa época no me interesara la materia, es que la materia fue uno de los primeros valores a los que me enfrenté. Por eso utilicé mucho el papel, el único material que no admitía la materia, y el Gouache, que era lo más ligero. Pero sobre todo pinté mucho con tinta, aunque siempre con materiales muy malos por mis problemas económicos. Utilizaba anilinas, que era el procedimiento menos sólido que conocía, y también el más barato.


A veces usaba formatos horizontales, a veces verticales. Más o menos siempre eran los mismos por que como no tenía paciencia para cortarlos yo, mandaba que me lo hicieran. Pero en fin, no creo que una obra de arte dependa del formato, aunque reconozco que las cosas grandes tienen un valor objetivo.
 
Trabajé durante bastante tiempo con sólo estos dos colores. No me abrí de repente al color por que no le encontraba sentido desde el claro y oscuro, pues el blanco y el negro ya me daban unos valores al principio. Era una posición muy intelectual- no la pintura sino la reflexión-. Yo comencé intelectualizando mucho las cosas, cosa comprensible pues había ido a París a conocer. Pero poco a poco, olvidándome de esto, me dejaba llevar por la propia pintura, hasta que llegó un momento en que el blanco y el negro me pedían algo más: necesitaba el color. entonces sólo me permití los colores primarios: azul, amarillo y rojo."

Manuel Duque
(extracto de Entrevista con Maite Barrio)



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